lunes, 1 de noviembre de 2010

Woody Allen

Algunas frases atribuidas a él.




Las ventajas del nudismo saltan a la vista.
 
Solo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento.

Morir es como dormir, pero sin levantarse a orinar.

La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos.

Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido.

Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su carrera.

El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería.

El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el interés.

El diabético no puede ir de luna de miel.

Cuando todo sube, lo único que baja es la ropa interior.

Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.

Los japoneses no miran, sospechan.

¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas?
 El pollo asado.
 
Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto.

La música japonesa es una tortura china.

El eco siempre dice la última palabra.

En los aviones el tiempo se pasa volando.

Los mosquitos mueren entre aplausos.

Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio.

Los japoneses quieren abrirle los ojos al mundo.

Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero.

Disfruta el día hasta que un imbécil te lo arruine.

La amistad es como la mahonesa: cuesta un huevo y hay que tratar que no se corte.

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.

Las canas ya no se respetan, se tiñen.

El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y desapareció la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago.

               

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